historia del extintor

No hace mucho, en el siglo XIX, un inventor, publicista y militar (llegó a ostentar el cargo de capitán, nada menos), intentó crear distintas herramientas o utensilios para salvar vidas o evitar incendios.Nos referimos a William George Manby (al que llamaban “Funky boy”) y cómo no, al extintor.

No podemos evitar comentar que, durante mucho tiempo, las casas estaban conectadas unas con otras, con materiales de construcción como la madera, material que combustiona con facilidad. Era por ello una posibilidad muy real que, a raíz de un incendio en una casa, el fuego se fuera expandiendo a las casas colindantes y pudiera llegar a quemarse un bloque o, incluso, una ciudad entera (en estos casos el viento tiene un papel fundamental, ya que puede avivar las llamas y hacer que se propague rápidamente y por contra, si el tiempo es lluvioso, la lluvia beneficiaria su apagado).

Recordamos los casos de ciudades destrozadas por los incendios como Roma, en el año 64, reinando Nerón (5 días de arder sin parar, 4 de los 14 distritos de Roma, arrasados por las llamas y 7 con daños graves)  o Londres en el año 1666 (4 días de incendio activo, destrozando y destruyendo El Centro medieval de la ciudad).

Para poder parar un incendio, primero tenemos que tener en cuenta qué lo provoca o con qué elementos se genera un fuego que, sin control, se convierte en un incendio. Aquí nos encontramos la reacción del oxígeno (o gas combustible) con material combustible (o inflamable) junto con el calor.

Tenemos que tener en cuenta que, durante años, las casas se han calentado con leña y se ha cocinado también en la chimenea o cocina de leña o carbón de las cocinas, por no hablar de los tiempos en los que las casas se iluminaban con lámparas de gas. Esas son las zonas más peligrosas donde el control del fuego es fundamental.

Cuando el material combustible llega a una alta temperatura, se quema, liberándose partículas que, con el oxígeno, generan llamas.

Para parar esta unión peligrosa, podremos eliminar el riesgo o parar el fuego, si descartamos cualquiera de los tres elementos: oxígeno – material combustible – calor.

Por eso, William George Manby, ideó unos cilindros de cobre, 3 con agua (dejando un espacio libre) y uno con aire comprimido, todos ellos unidos, con una manguera y una válvula que, al ser accionada, liberaba el aire comprimido y se llevaba el agua con cierta presión, hacia el exterior.

De esta forma, pensó que solucionaba el problema que tenían los bomberos escoceses (de Edimburgo, para ser más precisos) para llegar a los pisos altos de los edificios, que de forma tradicional, no conseguían atender.

Así las cosas, patentó su invento en 1813 y se estuvo utilizando el agua hasta que en 1905 se cambió por bicarbonato sódico (lo que nos lleva a los extintores de polvo), si bien hay precursores de cal y potasa (ácido y sosa). Estos extintores no son aptos para riesgo eléctrico o para líquidos inflamables, pero sí para materiales combustibles con base de carbono (leña, cortinas, muebles), por lo que son los extintores más utilizados.

En vez de cilindros de cobre, se fue cambiando con el tiempo al acero y se fue mejorando la forma en la que el gas detonaba al activar su uso, dando presión al agente extintor. Durante un tiempo, este gas estaba en un cilindro a parte, si bien, posteriormente, se introdujo en el propio cilindro que contiene el agente extintor.

No fue hasta 1917 que aparece el extintor de espuma, cuyo uso se extendió en los años 50.

Curiosamente, los extintores de CO2 aparecieron durante la Primera Guerra Mundial y se extendió su uso en la Segunda Guerra Mundial, para fuegos de líquidos inflamables (y para riesgo eléctrico).

Hoy en día disponemos de distintos tipos de extintor, dependiendo del riesgo o tipo de fuego al que se dirige y su uso es muy sencillo, existiendo distintas capacidades que consiguen adaptarse a las necesidades tanto de hogar, trabajo o vehículo.

En Extintor Madrid tenemos los extintores que necesita, tanto para su casa, su trabajo como su vehículo, así como todas las demás herramientas de protección contra incendios, para su seguridad: mantas ignífugas, detectores de humo, sprays de espuma para La Cocina, etc.

 

 

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